
(Adjunto vídeo con música al final del texto para acompañar la lectura)
Camino al encierro de lo que se piensa, con sol tibio y sin mayor revuelo acepta con calma una opción a no perderlo todo. El orgullo y el alma aveces no son opcionales.
Así pensó el sentenciado rumbo a pagar por lo que el considero mas justo en esencia. No por ir a perder la vida iba a dejar de apreciar el paisaje que acompaña a su yugo.
Así pensó el sentenciado rumbo a pagar por lo que el considero mas justo en esencia. No por ir a perder la vida iba a dejar de apreciar el paisaje que acompaña a su yugo.
El sol pegaba suave en la cara y la brisa fresca hacia muy agradable el caminito; Como para salir a pasear, como para convertirlo en un hábito diario, repetir una y otra ves los suspiros a la pena.
Entre el sol. la brisa y la hierba metiendo al costado, olvidó completamente que al final el horizonte lo llevaba a un final anunciado, pero el olor a tierra, hojas y trigo lo embelesaban completamente. No se arrepentía de nada, incluso una mueca de risa contenida había en su boca, como queriendo reírse de el mismo, como dando a entender que tener gustos por finales en tragedia es de tonto y placer de ingenuo, pero ya estaba muy adentrado y el retorno no era una opción así que se armo de valor y corrió lo mas rápido que pudo cuidando de no modificar ni una sola hoja en el sendero, manteniendo intacto cada suspiro de ese camino.
Un soplo antes de llegar, cerro los ojos y se escucho a sus adentros, evitando mirar demasiado atrás y ya pagar por el camino recorrido.
Por eso camina lento, mira fijo y con respiración pausada, escuchale a él tarareando contento que va a perder la vida.