En la Toscana el tiempo avanza un poco, solo un poco mas lento, esa
tonalidad amarilla solar eterna pareciera ralentizar aun mas el molino, la paja en el viento, el aleteo de los pájaros y el atardecer
desde la esquina. En la Toscana existe un universo alterno donde el olor a
cosecha se mezcla con pan recién sacado y
el perfume de alguna chica cruzando la calle. Pareciera que cada
tarde en esta tierra es gemelo del que ya se ha ido y sin embargo el
solo salir a caminar te saca suspiros, de solo
respirar, de solo sentir el tibio del sol. Podría no hacer nada de la
vida mas que esperar el atardecer cada día y contemplarlo, absorber cada
rayo, cada brisa, cada caricia que me ofrece esta tierra amable y moriría
pleno, lleno de almas, empapado en tierra, llovizna y hojas tiernas.
En la Toscana el tiempo lento se me hizo eterno, placer de mil atardeceres gemelos.
*Acompañe La lectura con este grande; Dimitri Illarionov
En la Toscana el tiempo lento se me hizo eterno, placer de mil atardeceres gemelos.
*Acompañe La lectura con este grande; Dimitri Illarionov





