Amanecer de piedra, plenitud de verano.
Nunca pensé escribir lo que será de mi una biografía auto relatada; pero el viento sopla seco y la mano del tiempo me llama ya hace varios años…
He dejado lo vital en orden; Mis alas las guardé en el ropero y mi amada la deje libre una mañana.
Limpie mi rostro y de mi sangre enternecí las mejillas. Me acomode en posición serena; miro a lo alto y sostengo el caballito de madera que me cuenta de cuando era aun árbol.
El reloj se quedo a reposar a las seis y cuarto, cuando el sol es amable.
Deje una camisa sin planchar y una pena sin lavar.
Las aves se alimentan de migas en la ventana
Nunca pensé escribir lo que será de mí una biografía auto relatada.
Nunca pensé olvidaría de avisar al cartero sobre mi nueva morada.

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