( Acompañar la lectura con la musica al final del escrito.)
__Miradas escondidas en un ropero, como queriendo ser niños jugando a las escondidas; Eramos miradas que bailaban juntas en un salón espacioso, amplio y con ligera brisa fresca, perfumado a madera lustrada y con toques cítrico de primavera.
Así fuimos nosotros un instante; Diminutos a cualquier espectador, pero inmenso en sensaciones. Abundantes, tan abundantes, que el mundo no podría fabricar tales emociones en años, y sin embargo ese minúsculo momento nos albergo repleto de espacio. Cuales golondrinas revolotean juntas; Medias inocentes, media enamoradas, como hojas secas que por un arrebato mágico se elevan juntas con el aire tibio de la tarde, casi amándose....
Yo con asombro de niño mirando la luz que desprendías; Una luz que podría haber humillado al sol si así lo quisiese.
Pero así como intenso, fue como presenciar un destello.
Hermoso y efímero: Y es que ha sido como debe ser.
Hoy recuerdo, te miro en este pedestal que te has ganado, en el museo de las mejores cosas de mi vida; Y lo que no pude en vida lo he hecho en esta galería con millones de
frascos he guardado hasta tu más mínima existencia, cada detalle; Desde las palabras, hasta el aire que abanican tus ojos.
Este museo, mi único regalo para nosotros, para verte, donde aún estás presente.

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